5 consejos para el estudio de la naturaleza
El estudio de la naturaleza es una de las formas favoritas que tiene mi familia de pasar parte de nuestra jornada de educación en casa. Es un aprendizaje divertido, relajante y basado en los intereses, en un entorno real y práctico. Aquí tenéis cinco consejos para que el estudio de la naturaleza se convierta en una parte esperada de la educación de vuestra familia (y sí, mamá y papá, vosotros también aprenderéis).
1. Hazlo según las normas
El Manual de estudio de la naturaleza, de Anna Botsford Comstock, es una obra exhaustiva dedicada al estudio de la naturaleza. Escrita por la difunta fundadora del Departamento de Estudio de la Naturaleza de la Universidad de Cornell, esta detallada guía de referencia se destinó originalmente a los profesores de primaria.
Los primeros capítulos explican el cómo y el porqué del estudio de la naturaleza. A continuación, el libro se divide en secciones dedicadas a los animales, las plantas, la tierra y el cielo. Las subsecciones y el índice facilitan la búsqueda de información sobre prácticamente cualquier tema relacionado con la naturaleza que se pueda imaginar.
El blog correspondiente de Barb McCoy (handbookofnaturestudy.blogspot.com) ofrece unas pautas fantásticas para dar los primeros pasos, desde los retos de «Outdoor Hour», que te animan a salir y estudiar la naturaleza en familia, hasta las páginas para tomar notas y escribir un diario. Fue la pasión de McCoy por el estudio de la naturaleza lo que despertó el interés en nuestra familia.
2. Lleva un diario de la naturaleza
Sí, esto también va por vosotros, padres. Cuando vuestros hijos os vean ilusionaros con el estudio de la naturaleza, ellos también se ilusionarán. Mi cuaderno de la naturaleza lo he inspirado en una foto que vi en *The Handbook of Nature Study*. Otro buen recurso para empezar es *Keeping a Nature Journal*, de Clare Walker Leslie y Charles Roth.
No les impuse ninguna expectativa a mis hijos en cuanto a la redacción de sus diarios. Quería que fuera algo que les apeteciera hacer, no algo que tuvieran que hacer. Les animé a hacer dibujos, calcos de hojas, pegar hojas en las páginas o incluso incluir citas o poemas —todas cosas que a mí me gusta hacer—, pero no se lo exigí.
3. Dale una cámara a todo el mundo
Puede que esto no sea factible en todas las familias, pero en esta etapa de la vida de la nuestra, cada uno de mis hijos tiene su propia cámara digital, ya sea una que les haya pasado otro o una que les hayan regalado. Todos vemos el mundo de forma diferente, como demuestra la variedad de fotos que hacemos.
A mis hijos parece que les gusta más estudiar la naturaleza cuando les animo a hacer un «reportaje fotográfico» de nuestras salidas con imágenes de las cosas que les interesan. Rara vez salimos a dar un paseo por la naturaleza con un programa detallado. A veces les animo a buscar cosas —diferentes tipos de corteza de árbol, diversas setas—, pero, por lo general, prefiero dejar que documenten lo que les llame la atención.
4. Prepara una mochila para la naturaleza
Llevamos una mochila para la naturaleza en nuestra furgoneta, así siempre estamos preparados para dar un paseo improvisado por la naturaleza y no tenemos que preocuparnos por si se nos olvida algo. En nuestra mochila llevamos:
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Revistas de «Nature»
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Estuches (con lápices de colores, lápices para escribir, una goma de borrar y un sacapuntas)
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Prismáticos
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Una lupa
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Bolsas para sándwiches (por si encontramos algún ejemplar interesante que queramos llevarnos a casa)
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Guías de campo
5. Apúntate a un centro de naturaleza
Es posible que algunos de vosotros tengáis la suerte de contar con lugares estupendos para observar la naturaleza en vuestro propio jardín. Sin embargo, si sois como nosotros y vivís en una urbanización, quizá os interese haceros socios de un centro de naturaleza. En nuestra zona hay un par de opciones, y disponer de un lugar donde podamos hacer senderismo y tener la seguridad de ver diferentes tipos de plantas, aves y otros animales bien merece la pena el módico precio de la cuota de socio.
Tampoco te olvides de las reservas naturales o los parques nacionales de tu zona. Por lo general, el acceso es gratuito y ofrecen magníficas oportunidades para observar la naturaleza.
El estudio de la naturaleza no tiene por qué ser —ni debería serlo— una tarea complicada que añada más estrés a tu vida. Estos consejos te ayudarán a salir al aire libre y descubrir lo agradable y relajante que puede resultar explorar el mundo que nos rodea.