Mensaje de nuestro editor, número #31 – Los principios que hay en nuestro interior
Los principios que hay en su interior
Hace treinta años, tuvimos al primero de nuestros seis hijos. Fue un parto en casa sin asistencia. La palabra “sin asistencia” ni siquiera formaba parte aún del vocabulario relacionado con el parto. No sabría decirte cuántas veces me preguntaron: “¿Un parto en casa? ¿Ocurrió por accidente?”. La reacción más habitual cuando respondía “no” era una mirada de sorpresa.
Tom y yo elegimos conscientemente el parto en casa porque no considerábamos el parto como una enfermedad, sino más bien como un proceso normal y natural que debía respetarse y honrarse. Habiendo pasado por tres operaciones importantes antes de cumplir los seis años, conocía de sobra la experiencia hospitalaria, y no me parecía un entorno propicio para dar a luz.
Los tres hijos siguientes también nacieron en casa y sin asistencia. No contamos con comadronas para los dos primeros, porque no conocíamos a ninguna en la zona. Para los dos siguientes intentamos contar con comadronas, pero no pudieron acudir a los partos. Para los dos últimos, sí contratamos a comadronas, y su presencia y ayuda fueron maravillosas y las agradecimos mucho.
Mientras nos preparábamos para nuestro primer parto, hicimos un breve curso con comadronas que nos explicaron el proceso del parto. También leímos el primer libro de Ina May Gaskin, *Spiritual Midwifery*. Era una maravillosa recopilación de historias de partos, todas diferentes entre sí, todas especiales. Me inspiró a darme cuenta de que el parto es algo normal, natural, seguro e intuitivo, y que cada mujer y cada niño, cuando se les permite dar a luz juntos sin control externo, aportan una experiencia única de parto en cada ocasión.
Aunque sigo considerando muy valiosos los conocimientos que me transmitieron las comadronas y el libro de Ina May, lo cierto es que sirvieron como catalizador para sacar de mi interior la fuerza, el respeto y la convicción necesarios para confiar en mi sabiduría interior y en mi capacidad para dar a luz. Por suerte, durante mi primer embarazo estuve rodeada de quiroprácticos, y su comprensión filosófica y su aplicación del parto intuitivo fueron mi verdadera inspiración. Eso me allanó el camino para adentrarme también en mi interior, buscar la resonancia con estos principios y aplicar el conocimiento interno de esta filosofía a nuestro estilo de vida y a nuestras decisiones.
La premisa principal de la quiropráctica afirma: “Existe una inteligencia universal presente en toda la materia que le confiere continuamente todas sus propiedades y acciones, manteniéndola así en existencia”. Hay un total de 33 principios, pero fueron esta premisa fundamental y los dos siguientes los que nos convencieron de inmediato. El principio número dos afirma: “La expresión de esta inteligencia a través de la materia es el sentido quiropráctico de la vida”. Y el principio número tres añade: “La vida es necesariamente la unión de la inteligencia y la materia”. En la materia viva, los quiroprácticos han denominado a esto “inteligencia innata”.”
Estos principios vitalistas resonaban con nuestras propias creencias y valores fundamentales. Por eso, nuestra decisión de confiar en mi capacidad innata para dar a luz fue firme. Y la experiencia de este tipo de parto intuitivo reforzó nuestra confianza en estos principios, una confianza que durará toda la vida.
Para tener un parto natural, inspirado e intuitivo, es necesario rodearnos de personas que también compartan estos principios. Pero, más allá del equipo de atención al parto con el que contemos y del nivel de confianza que nos transmitan, todo se reducirá siempre a la esencia de nuestras decisiones conscientes, tomadas a partir de nuestros valores más profundos.
Con este y cada uno de los números de Pathways, espero ayudarte, querido lector, a establecer una relación más profunda con tu sabiduría interior y, de este modo, ofrecerte la oportunidad de tomar tus propias decisiones, firmes y conscientes, en tu vida.
Muchísimas bendiciones,
Jeanne Ohm, quiropráctica.