El gran poder que puede tener un ajuste
El 12 de abril, un bebé de un mes, Leniel, acudió a nuestra consulta con molestias graves y sin poder mamar correctamente ni dormir. Presentaba el cuello hiperextendido, con la cabeza girada y fija hacia la izquierda, y lloraba mucho. Esto le provocaba molestias prácticamente a cada minuto del día. Incluso cosas tan sencillas como que le bañaran o le cogieran en brazos le resultaban molestas. Sus padres estaban muy angustiados y buscaban desesperadamente respuestas y alivio para su recién nacido.
Tras una larga evaluación y un ajuste específico y suave en su atlas izquierdo, Leniel se fue a casa sintiéndose mucho mejor. En toda mi carrera profesional nunca había visto una respuesta tan rápida tras un ajuste inicial. El bebé dejó de llorar al instante y durmió durante todo el trayecto de vuelta a casa, que duró dos horas.
En la llamada de seguimiento, la madre de Leniel, Danyelly, nos contó que dormía mucho mejor y que ya podía girar la cabeza para mamar de ambos lados sin apenas molestias. Cosas tan sencillas como el baño se desarrollaban sin llantos tras ese primer periodo de adaptación.
Hoy, tras su tercera visita, Leniel parece un bebé feliz de dos meses. Establece contacto visual y mueve el cuello hacia la izquierda y hacia la derecha sin dolor. Danyelly explica: “Estamos muy contentos y aliviados de ver a nuestro hijo feliz y sano. Nuestro bebé es capaz de dormir seis horas seguidas, lo que nos permite a nosotros también dormir plácidamente. No teníamos ni idea de lo eficaz que podía ser un ajuste, ni esperábamos los grandes beneficios que tendría en nuestras vidas. Seguiremos trayendo a nuestro hijo para que lo revise el Dr. López, tal y como nos ha recomendado, y estamos encantados de incorporar la quiropráctica a nuestro estilo de vida”.”