Para añadirlo a los favoritos:

Iniciar sesión o registrarse

Frenillo lingual

4 formas en las que la quiropráctica puede ayudar

La última década ha estado marcada por la polémica en torno a la cirugía de la lengua anclada en los bebés (“lengua anclada” o “tejido oral adherido”). Es fácil dar por sentado que el tejido oral adherido es la causa del problema de alimentación, ¡y podría serlo! Pero hay que tener en cuenta qué otras estructuras podrían estar provocando el problema. En la práctica clínica, he observado adaptaciones de la lengua, la cabeza o el cuello que afectan a la función de alimentación, con o sin lengua anclada.

Quizá te preguntes: ¿cómo puede ayudar el quiropráctico pediátrico? El quiropráctico no debe diagnosticar la lengua anclada. Sin embargo, puede hacer mucho para ayudar al bebé con problemas de alimentación. También puede ayudar antes y después de una intervención quirúrgica por lengua anclada (si es necesaria). Es posible que el quiropráctico también pueda ayudar a tu bebé a evitar por completo la intervención quirúrgica por lengua anclada. Si sospechas que tu hijo tiene la lengua anclada, aquí tienes cuatro puntos que debes tener en cuenta.

Reducción de la interferencia nerviosa en los músculos de la lengua

Si la lengua de tu bebé parece estar tirante, es posible que no sea el frenillo el que la esté restringiendo. En algunos casos, los nervios que controlan la lengua pueden estar hiperactivos (con mayor actividad) o hipoactivos (con menor actividad). En cualquiera de los dos casos, el músculo de la lengua puede parecer tenso o débil. Además, es posible que el músculo geniogloso también presente un punto gatillo, lo que tira del frenillo hacia el suelo de la boca. Investigaciones recientes han descubierto una conexión directa entre la fascia del frenillo y el músculo geniogloso. Cuando la lengua de un bebé está más tensa de lo normal, es posible que sientas dolor al darle el pecho. Tu bebé también puede tener dificultades para succionar la leche del biberón o del pecho. Además, algunos bebés regurgitan con frecuencia debido a su incapacidad para tragar completamente. En cualquier caso, un músculo lingual tenso puede provocar problemas de alimentación.

Un quiropráctico titulado puede tratar esta adaptación. Realizará ajustes suaves para normalizar la posición del cuello, los huesos craneales intraorales y los tejidos blandos. El objetivo de este tratamiento es eliminar la posible causa de la hiperactividad o hipoactividad nerviosa de la lengua. Es necesario abordar este aspecto para mejorar la función de la lactancia materna antes de recurrir a otras opciones.

Alineación de las estructuras óseas y articulares unidas a la lengua

El músculo de la lengua y los músculos implicados en la deglución están unidos a los huesos de la cabeza y el cuello. Sin embargo, si la estructura ósea no está alineada en la posición funcional, los tejidos blandos conectados a ella pueden sufrir tirones que les desvíen de su alineación correcta. Por lo tanto, esto puede limitar el movimiento de la lengua y dar la impresión de un “frenillo lingual posterior”. A raíz de ello, surgirán dificultades para alimentarse.

Para hacerte una idea de esta restricción, prueba a mirar hacia abajo, acercando la barbilla al pecho, y girando la cabeza hacia la derecha. Ahora intenta succionar, tragar y respirar. Cuando el cráneo y el cuello se desvían de su alineación normal, tragar y respirar se vuelve difícil y menos eficaz. Esto es lo que yo denomino “frenillo lingual biomecánico”. Es habitual que tu bebé tenga la barbilla pegada al pecho, lo que evita las subluxaciones de la columna cervical. El quiropráctico puede alinear y normalizar estas estructuras y optimizar su función para corregir esta adaptación.

Descartar el frenillo como causa del problema

Quizá todo el mundo pueda ver que la lengua está limitada o no funciona con eficacia. Sin embargo, el frenillo no siempre es la causa de esa limitación. Es posible que el profesional sanitario no detecte una mandíbula tensa o una vértebra desalineada, lo que también puede provocar un agarre ineficaz o una transferencia de leche deficiente. Los quiroprácticos pediátricos cuentan con una formación específica para reconocer las adaptaciones estructurales. Por lo tanto, recibir atención quiropráctica antes de una evaluación o una intervención quirúrgica por frenillo lingual permitirá al profesional evaluar mejor el estado natural de la lengua. Además, le ayudará a discernir si el tejido (el frenillo) es funcional o si podría requerir una intervención quirúrgica.

Cómo mejorar los resultados de la cirugía de la lengua anclada

En ocasiones, es necesaria una intervención quirúrgica para corregir la lengua anclada. En tal caso, la “rehabilitación previa” se considera la mejor práctica para garantizar unos resultados óptimos.

La prehabilitación proporciona al cirujano un tejido en mejores condiciones sobre el que trabajar. Además, facilita la visión del interior de la boca del bebé. Antes de la intervención quirúrgica, es importante lograr la alineación de las estructuras de la cabeza y el cuello. Si la cirugía se realiza en una estructura que no presenta una alineación normal, la herida podría cicatrizar en una posición anómala y el problema podría reaparecer en el futuro. Lograr una alineación correcta de las estructuras anatómicas antes de la cirugía es simplemente lo más lógico. La cirugía puede resultar menos eficaz en una zona que no sea estructuralmente normal o sana. Antes de la intervención, un quiropráctico pediátrico puede optimizar la estructura de la cabeza y el cuello, así como la función de la lengua. Tanto si existe un problema estructural en la cabeza y el cuello como si no, su bebé se beneficiará del cuidado de los tejidos blandos previo a la cirugía. Si es necesaria una intervención quirúrgica, el quiropráctico puede ayudar a rehabilitar la cabeza, la columna vertebral y la lengua. Esto contribuye a:

  • Desarrollo adecuado de las habilidades motoras de la lengua y la columna vertebral
  • Favorecer y favorecer la cicatrización óptima de las heridas
  • Optimizar la anatomía del bebé para adaptarse al cambio provocado por la intervención quirúrgica

Más allá de estos beneficios, la quiropráctica en general favorece el soporte de la columna vertebral en desarrollo del bebé y una recuperación óptima tras cualquier tensión, esfuerzo o trauma sufrido durante el parto. Si sigues estos pasos, podrás reducir considerablemente la probabilidad de que sea necesaria una intervención quirúrgica o contribuir a la recuperación tras cualquier intervención que se haya realizado recientemente, para que tu bebé pueda recuperar su función fisiológica normal. Si sospechas que tu bebé tiene la lengua anclada, acude a un quiropráctico pediátrico Debería ser un primer paso fundamental en tu camino hacia el éxito de la lactancia materna.