Agua tibia con limón: por qué deberías tomarla al empezar cada día
La forma en que empiezas cada día es increíblemente importante. Tanto si eres madre, entrenadora, escritora, dueña de una pequeña empresa o profesora de yoga, lo que haces a primera hora de la mañana es fundamental.
Según la filosofía ayurvédica, las decisiones que tomas en relación con tu rutina diaria pueden reforzar tu resistencia a las enfermedades o, por el contrario, debilitarla. Y si solo puedes dedicar tiempo a un ritual que mejore tu salud, que sea este: empieza el día con una taza de agua tibia y el zumo de medio limón. Es muy sencillo, y los beneficios son demasiado buenos como para ignorarlos. Agua tibia con limón:
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Refuerza tu sistema inmunitario. Los limones tienen un alto contenido en vitamina C y potasio. La vitamina C es excelente para combatir los resfriados, y el potasio estimula la función cerebral y nerviosa y ayuda a controlar la presión arterial.
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Equilibra el pH. Los limones son un alimento increíblemente alcalino, aunque no te lo creas. Sí, por sí mismos son ácidos, pero dentro de nuestro organismo son alcalinos (el ácido cítrico no genera acidez en el cuerpo una vez metabolizado). Como bien sabéis los que os preocupáis por vuestro bienestar, un cuerpo alcalino es realmente la clave para gozar de buena salud.
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Ayuda a perder peso. Un estudio publicado en la revista «Obesity» demuestra que sustituir las bebidas azucaradas, como los zumos de fruta y los refrescos, por agua reduce el número de calorías que se consumen al día en unas 200. A lo largo de un año, esto supone 21 libras que se pueden perder casi sin esfuerzo. También se ha demostrado que las personas que siguen una dieta más alcalina pierden peso más rápidamente. Además, según mi experiencia, cuando empiezo bien el día, me resulta más fácil tomar las mejores decisiones para mí durante el resto de la jornada.
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Favorece la digestión. El agua tibia estimula el tracto gastrointestinal y el peristaltismo —esas ondas de contracciones musculares en las paredes intestinales que mantienen el movimiento de los alimentos—. Los limones y las limas también tienen un alto contenido en minerales y vitaminas y ayudan a eliminar las toxinas del tracto digestivo. (El agua fría enfría los músculos y los vasos sanguíneos del tracto gastrointestinal, y el agua caliente destruye las enzimas de los limones, minimizando sus efectos positivos. El agua tibia es la clave: relaja los músculos, dilata los vasos sanguíneos y mantiene la integridad de los nutrientes del limón).
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Actúa como un diurético suave y natural. El zumo de limón ayuda a eliminar las sustancias no deseadas, ya que los limones aumentan la frecuencia de la micción en el organismo. De este modo, las toxinas se eliminan más rápidamente, lo que contribuye a mantener sano el tracto urinario.
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Aclara la piel. La Clínica Mayo señala que la vitamina C puede mejorar el aspecto de la piel arrugada. El agua con limón elimina las toxinas de la sangre, lo que también ayuda a mantener la piel limpia.
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Hidrata el sistema linfático. Esta taza llena de beneficios te ayuda a empezar el día bien hidratado, lo que contribuye a prevenir la deshidratación (obviamente) y la fatiga suprarrenal. Lo creas o no, el 75 % de los estadounidenses sufre deshidratación crónica. Cuando tu cuerpo está deshidratado, o muy deshidratado (fatiga suprarrenal), no puede desempeñar todas sus funciones correctamente. Esto provoca una acumulación de toxinas, estrés, estreñimiento, aumento de peso y un sinfín de problemas más. Las glándulas suprarrenales son dos pequeñas glándulas situadas encima de los riñones que, junto con la tiroides, generan energía. También segregan hormonas importantes, como la aldosterona. La aldosterona regula los niveles de agua y la concentración de minerales, como el sodio, en el cuerpo, lo que ayuda a mantener la hidratación. Las glándulas suprarrenales también se encargan de regular la respuesta al estrés. Así que, en definitiva, ¡más vale no meterse con un estado de deshidratación grave!
Como ya he dicho, la receta es muy sencilla: una taza de agua tibia y el zumo de medio limón. El simple hecho de adoptar este hábito —beber una taza de agua tibia con limón por la mañana durante un mes— puede cambiar radicalmente tu forma de vivir el día. No te sorprendas si empiezas a ver las mañanas con otros ojos.