Lactancia discreta: dar el pecho en público (1.ª parte)
El término ‘lactancia discreta’ suele referirse a cubrirse el pecho, y especialmente el pezón, mientras se amamanta en público. Algunas mujeres utilizan una manta para cubrirse por completo, incluido el bebé. La necesidad de una lactancia discreta surge de la idea de que ver un pecho al descubierto supuestamente despierta sentimientos sexuales. De hecho, así ocurre en Estados Unidos, pero solo porque esta sociedad está tan obsesionada con los pechos de las mujeres y los ha CONVERTIDO en objetos sexuales. Sin embargo, esta perspectiva es propia de Estados Unidos y de algunos otros países que han sido influenciados por la cultura estadounidense. En el pasado, el pecho no se consideraba un órgano sexual y, por lo tanto, no había necesidad de ocultar la lactancia. Esto sigue siendo así hoy en día en muchas partes del mundo.
Es recomendable ser discreta en presencia de otras personas si sabes que podrían sentirse ofendidas al verte dar el pecho, lo cual es cierto si lo haces en público. Sin embargo, vale la pena plantearse qué se considera realmente más discreto y llama menos la atención: utilizar una manta podría servir para destacar a grandes letras que estás dando el pecho; mientras que levantarte la camiseta rápidamente y solo lo justo para que el bebé se agarre es probablemente mucho más discreto. Y, cuando la gente no se da cuenta o no presta atención a que estás dando el pecho, es que estás siendo muy discreta. (De hecho, un bebé mayor podría negarse rotundamente a mamar debajo de una manta o, a veces, puede hacer un calor peligroso para dar el pecho con todas las mantas puestas).
Además, por lo que respecta a la legislación, NO es necesario que te cubras totalmente con una manta. No hay nada en la legislación que establezca que una madre que amamanta deba mostrar únicamente una cantidad x de piel o pezón al descubierto. Llevará, naturalmente, un poco de tiempo acercar al bebé al pecho, y es muy habitual que los bebés más mayores suelten a veces el pezón para ver qué está pasando.
Así que no te preocupes demasiado si se te ve el pezón un POCO mientras ayudas a tu bebé a agarrarse al pecho: es algo normal en la lactancia materna y la gente debería entenderlo. Muchas madres que dan el pecho se dan cuenta de que, en general, la gente no se queda mirando y, al cabo de un tiempo, se sienten más cómodas dando el pecho en público y ya ni siquiera se lo plantean.
En cuanto a la preocupación por que los hombres se fijen en el pecho parcialmente al descubierto, es cierto que a algunos hombres esa imagen podría excitarles, pero es probable que muchos simplemente intenten no prestarle atención. Los hombres sienten curiosidad por los pechos femeninos y la lactancia materna, ya que la sociedad los ha convertido en un tabú. No te miran necesariamente con lujuria, sino que simplemente sienten interés, ya que es algo que quizá no hayan visto antes. Es bien sabido que, si se hace accesible el tabú y se expone (sea cual sea ese tabú), este pierde gradualmente su atractivo. Por ejemplo, en una época determinada del pasado, el tobillo de una mujer era un fetiche; hoy en día, a los hombres no les excita ver los tobillos de las mujeres.
Ocultar algo hace que parezca prohibido, lo que despierta la curiosidad. Se ha observado que entre los naturistas y los nudistas la tasa de relaciones sexuales entre adolescentes es menor. ¿Por qué? Porque para esos adolescentes el cuerpo humano no es un tabú; saben cómo es y no les obsesiona la piel desnuda.
Del mismo modo, cuantas más mujeres den el pecho abiertamente, más gente —especialmente los hombres— podrá ver el pecho como algo normal que cumple su función natural de alimentar a los bebés; así, el pecho dejará de ser un tabú y la sociedad estará menos obsesionada con la piel desnuda. Por lo tanto, al dar el pecho en público, puedes ayudar realmente a aquellas personas cuya forma de pensar ha sido distorsionada por los medios de comunicación y la sociedad.
Una de las principales influencias que pueden ejercer las madres lactantes es cambiar la percepción que tiene el público en general sobre la lactancia materna en lugares públicos. Imagínate: si prácticamente todas las madres amamantaran a sus bebés, sería algo habitual ver a bebés lactantes y a niños más mayores en lugares públicos. Las mujeres no tendrían por qué sentirse avergonzadas, y los demás no prestarían atención a algo tan cotidiano. Y, aunque pueda resultar difícil, las madres que amamantan pueden cambiar la opinión que tienen otras personas sobre la lactancia materna. Así que anímate a amamantar en lugares públicos: estás facilitando un poco las cosas a todas las demás madres y, al mismo tiempo, permites que los hombres y los niños vean la verdadera función de los pechos.
Nuestra sociedad necesita urgentemente que las madres den el pecho a sus bebés en público sin complejos. También necesitamos libros y programas de televisión en los que aparezcan madres que dan el pecho. Nuestros hijos necesitan muñecas que se alimenten con leche materna, no con biberón. Si una niña crece pensando que dar el pecho es la forma normal de alimentar a un bebé, será mucho más probable que lo intente y, al saber que muchas mujeres pueden hacerlo sin dificultad, tendrá más confianza en sí misma como madre lactante.
Este artículo se ha reproducido con permiso de: www.007b.com/breastfeeding_public.php