Romper el ciclo del estrés
Tu jefe te está sacando de quicio. Tienes que terminar un proyecto, pero el teléfono no deja de sonar. Todavía no has conocido a la persona adecuada con la que casarte para tener los hijos que tanto deseas, o tienes hijos que se portan tan mal que casi no los quieres. Se te ha averiado el coche; se te acumulan las facturas; tus suegros vienen a cenar; tu madre dice que ya nunca te ve; te agobian tus niveles de colesterol, tu consumo de sodio, tu consumo de azúcar y tu consumo de grasas. ¡¡¡TIENES ESTRÉS!!!
Simplemente no hay forma de evitarlo. Nuestras vidas y el mundo en el que vivimos están llenos de estrés. Más del 66% de todas las consultas a médicos de atención primaria se deben a trastornos relacionados con el estrés. Cada semana, 112 millones de personas toman medicación para tratar trastornos relacionados con el estrés. El estrés laboral le cuesta a la industria estadounidense más de $150 mil millones al año en absentismo, pérdida de productividad, accidentes y seguros médicos.
Cabe señalar que un poco de estrés puede ser beneficioso. Muchas personas se sienten más alertas, son más productivas y, en consecuencia, más felices y sanas cuando tienen un cierto nivel de estrés. Sin embargo, más allá de ese nivel, el estrés deja de contribuir a tu capacidad para desenvolverte y empieza a entorpecerla.
El estrés es un arma de doble filo. “Que las cosas salgan mal” genera estrés y, a su vez, hace que salgan aún peor. El estrés prolongado puede llevarte a dejar tu trabajo o provocar depresión, o incluso el consumo de drogas y alcohol. Todo ello puede afectar —y sin duda afectará— a tu rendimiento, a tu capacidad para ganar dinero y a tu calidad de vida.
Todos debemos esforzarnos más para superar los efectos del estrés. Tenemos que aprender a encontrar el equilibrio entre nuestra vida laboral y la personal. Es cierto que hay algunas cosas sobre las que simplemente no se puede hacer nada, como la muerte inesperada de un ser querido, los desastres naturales y los accidentes. Sin embargo, todo el mundo puede y debe examinar detenidamente su vida e intentar sinceramente reducir las circunstancias generadoras de estrés que le imponen exigencias innecesarias. Determina en qué aspectos puedes actuar y concentra tu tiempo y energía en ellos, en lugar de en cosas que no puedes controlar. Debemos dar prioridad al bienestar, la relajación y el pensamiento positivo, sean cuales sean las circunstancias.
La quiropráctica también debería desempeñar un papel importante en la gestión del estrés. Cuando se produce un acontecimiento estresante, los músculos se contraen, la respiración se vuelve más rápida y profunda, la frecuencia cardíaca aumenta y la digestión se detiene. La contracción continua de los músculos provoca subluxaciones, lo que reduce tu capacidad para afrontar el estrés. Por supuesto, al igual que las diferentes situaciones producen distintos niveles de estrés en cada persona, las distintas técnicas de gestión del estrés tendrán distintos grados de eficacia. Algunas personas pueden beneficiarse del ejercicio, mientras que otras responden mejor a la meditación, la respiración profunda o dedicar tiempo a una afición que les resulte placentera. La quiropráctica, sin embargo, puede funcionar para todo el mundo, ya que reduce el estrés del sistema nervioso. Reducir el estrés del sistema nervioso permite al cuerpo adaptarse de forma más eficaz a las sobrecargas de estrés diarias.
La quiropráctica, el pensamiento positivo y otras técnicas de gestión del estrés pueden generar una sensación de bienestar y conducir a una vida más larga, más productiva, más feliz y más saludable.