Mantén una actitud abierta: acoge con agrado la nueva información
Cuando recibas nueva información, utiliza siempre tu propia intuición para ver qué te transmite. Al vivir en la era de la información, es fácil sentirse abrumado por el flujo constante de estudios científicos, noticias de última hora e incluso revelaciones espirituales que inundan nuestras estanterías, las ondas de radio y nuestras bandejas de entrada. Apenas hemos decidido qué comer o cómo pensar sobre el universo cuando aparece un nuevo estudio o libro que pone en entredicho nuestra opinión, tan bien fundamentada. Al cabo de un tiempo, podemos sentir la tentación de descartar o ignorar la nueva información con el fin de mantener estable nuestro punto de vista. Es comprensible, pero en lugar de cerrarnos, podríamos intentar mantener la mente abierta y dejar que nuestra intuición nos guíe.
Por ejemplo, abundan los estudios contradictorios sobre qué alimentos son buenos para la salud y cuáles son malos. Sin embargo, llega un momento en el que podemos sentir por nosotros mismos si el café o los tomates nos sientan bien o no. La respuesta es diferente para cada persona, algo que un estudio científico no puede explicar del todo. Lo único que podemos hacer es asimilar la información y procesarla a través de nuestros propios sistemas de comprensión. Al final, solo nosotros podemos decidir qué información, ideas y conceptos vamos a integrar. Mantener una actitud abierta nos permite cambiar y evolucionar continuamente, haciendo un balance interior a medida que aprendemos cosas nuevas. Nos mantiene flexibles y alertas, y aunque pueda parecer que nos desequilibra constantemente, esta apertura es esencial para el proceso de crecimiento y expansión. Quizá la clave esté en darnos cuenta de que nunca llegaremos a un punto estable en el que lo tengamos todo claro. A lo largo de nuestras vidas nos encontraremos con nueva información, la integraremos y volveremos a estabilizar nuestra visión del mundo. Pero tan pronto como alcancemos algún tipo de estabilidad, será el momento de abrirnos de nuevo a nueva información, lo cual es intrínsecamente desestabilizador. Si nos imaginamos como surfistas que cabalgan las olas de información e inspiración que llegan, siempre abiertos y dispuestos a sintonizarnos con el siguiente cambio, veremos lo afortunados que somos por tener esta oportunidad de jugar con las olas… y, sobre todo, de disfrutar del viaje.