La pesca con mosca es una actividad familiar
El ’bienestar» es la palabra de moda en el sector sanitario. Todos queremos gozar de buena salud física, mental y espiritual. Y, como padres, queremos que nuestros hijos disfruten del mismo nivel de bienestar. Para sentar las bases de la salud y el bienestar de nuestros hijos, debemos enseñarles hábitos y relaciones saludables, así como el equilibrio necesario para que todo funcione.
Si ese es el objetivo, ¿por qué nos cuesta tanto transmitir esta información tan importante? En febrero de 2007, CBS News informó sobre un estudio realizado sobre el ‘tiempo en familia’. El estudio de Martin Turcotte, titulado “Tiempo dedicado a la familia durante una jornada laboral típica, de 1986 a 2005”, revelaba que las familias de hoy en día pasan 45 minutos menos al día juntas que hace 20 años. De media, una familia moderna pasa unas 3,5 horas al día junta. Teniendo en cuenta que una parte importante de ese tiempo se dedica a los deberes, a preparar la cena, a llamadas telefónicas, a enviar mensajes de texto y a otras muchas distracciones, ¿cuántos de esos 210 minutos son tiempo de calidad? ¿En qué medida contribuye eso a la salud y el bienestar de nuestras familias?
Nuestra sociedad se ve afectada por la epidemia de la ‘falta de tiempo’. Nuestras agendas y las de nuestros hijos están repletas de obligaciones que se consideran “más importantes” que pasar tiempo juntos. Dedicar tiempo a la familia ha pasado a un segundo plano en las últimas décadas. Como consecuencia, nuestros hijos reciben más influencia de la televisión y los videojuegos que de sus padres y sus familias.
Como padres, es todo un reto lograr un equilibrio entre la familia y el trabajo en una situación económica tan difícil. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Pero, ¿qué significa “lo mejor”? Para enseñar el verdadero significado de la salud y el bienestar, debemos definir claramente nuestras perspectivas y prioridades a la hora de crear la mejor vida posible para nuestros hijos. A largo plazo, una mente, un cuerpo y un espíritu sanos son los mejores regalos que podéis ofrecerles. El tiempo que paséis juntos y los recuerdos que creéis son los que resistirán el paso del tiempo y definirán la salud y el bienestar de la próxima generación.
Resolver el problema
La presión económica es uno de los principales factores que contribuyen a la disminución del tiempo en familia. Nuestra sociedad se encuentra en una crisis financiera y, hoy en día, el futuro puede parecer un poco sombrío. Es comprensible el impulso de querer trabajar más y asegurar el futuro. Por desgracia, no podemos predecir el futuro, ni tampoco asegurarlo. Ni siquiera podemos garantizar que todo nuestro esfuerzo vaya a traducirse en estabilidad económica. Pero sí tenemos control sobre cómo nos comportamos como padres. Podemos inculcar hábitos y relaciones sanas a nuestros hijos. Y podemos crear recuerdos que, como mínimo, nos hagan sonreír en los momentos difíciles. En resumen, lo que quiero decir es simplemente esto:
Ve a pescar.
Sí, la pesca. La pesca con mosca, para ser exactos.
Tengo tantos recuerdos de mi juventud junto a mi padre y mi hermano, pescando en el Little J, cerca de mi pueblo natal. En realidad, una descripción más precisa de ese recuerdo sería que me caía al agua más veces de las que pescaba. Incluso durante la quiebra de mi familia, mi padre, mi hermano y yo seguíamos yendo a pescar. Mi hermano siempre se las apañaba para hacerse algún tipo de herida que requiriera puntos… y yo, por supuesto, nunca fallaba a la hora de caerme al agua. ¡Ah, qué recuerdos!.
Bromas aparte, los recuerdos y las relaciones que se forjaron durante ese proceso han perdurado en mi vida adulta. Forman parte del paquete completo de salud y bienestar: mente, cuerpo y espíritu. ¡Tanto es así que, de hecho, me casé con un guía profesional de pesca con mosca! Vale, mi encuentro y mi matrimonio con Eric realmente no tuvieron nada que ver con mis ‘recuerdos de pesca’ ni con la relación que forjé con mi padre, pero fue una bonita coincidencia.
Mi trayectoria profesional se ha desarrollado en el sector de la salud y el bienestar. Ha sido mi forma de vida y mi carrera durante los últimos 25 años. Mi concepción del bienestar se basa en un entrenamiento planificado, una buena alimentación, pensamientos positivos, relaciones sanas y estar agradecida y dedicada a Dios: mente, cuerpo y espíritu en equilibrio. Cuando conocí a mi marido, me sorprendió mucho que el trabajo que realizaba cada día incluyera conceptos y beneficios de bienestar tan maravillosos. Pronto descubrí que la pesca con mosca no solo era divertida, ¡sino que era una actividad de bienestar que podíamos practicar juntos!
La salud es un equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu. La pesca con mosca ofrece una vía hacia el bienestar de los tres.
Calmar la mente
El entorno y el ritmo de la pesca con mosca pueden tener efectos tremendos sobre los niveles elevados de estrés. La serenidad y la soledad permiten una mayor introspección. Los pensamientos, las preocupaciones y los problemas, que pueden parecer abrumadores cuando se entremezclan con nuestro día a día, se pueden procesar y resolver mejor cuando la atención no se ve distraída por el mundo exterior. Y, aunque los problemas del mundo no vayan a disminuir lanzamiento a lanzamiento, la pesca con mosca es una forma maravillosa de evadirse y conectar con el mundo que nos rodea y con los demás. La meditación a través de la pesca con mosca es otro componente más exclusivo de este deporte. Esta práctica ralentiza la frecuencia cardíaca, reduce la presión arterial, frena la producción de cortisol —la hormona del estrés— por parte de las glándulas suprarrenales y mejora el funcionamiento del sistema inmunológico. En el arroyo, tu atención se centra exclusivamente en la expectación de que aparezca el pez gordo deslizándose justo bajo la superficie, y visualizas el lanzamiento y la captura. ¡Estás verdaderamente en el momento presente y, sin duda, meditando! Qué maravilloso es que todos los elementos necesarios para la práctica de la meditación estén presentes cada vez que te acercas a ese arroyo. La belleza del entorno proporciona un lugar de serenidad, el agua es el símbolo del rejuvenecimiento y el suave fluir del arroyo es el sonido en el que te concentras. Todo ello se suma para crear un momento familiar maravilloso.
Fortalecer el cuerpo
Como nación, nuestra salud física no es precisamente algo de lo que podamos presumir. La obesidad es la segunda causa principal de muerte evitable en Estados Unidos. Más de 120 millones de personas tienen sobrepeso en nuestro país; más de 60 millones padecen obesidad clínica. ¿Por qué está tan extendida esta epidemia? Obviamente, la nutrición, o la falta de ella, es un factor que contribuye a ello. Los alimentos con bajo contenido nutricional y alta densidad calórica se han convertido en una fuente habitual (y de la que se abusa) de alimentación, pero, sobre todo, nuestro problema de obesidad se debe al estilo de vida que llevamos. Sí, nuestro estilo de vida sedentario, en el que estamos demasiado ocupados para hacer ejercicio y sometidos a un alto nivel de estrés, nos está haciendo engordar y nos hace más propensos a padecer enfermedades relacionadas con la obesidad. Estamos mimados con ordenadores, ascensores, escaleras mecánicas, televisores, intercomunicadores y mandos a distancia. ¿Quién no se pasa 20 minutos buscando el mando a distancia en lugar de ajustar el volumen o encender la tele manualmente?
La mayor parte del problema radica en los trabajos o actividades que realizamos a diario frente al ordenador. El estadounidense medio pasa entre 10 y 12 horas al día en su trabajo, y la mayoría de nosotros estamos sentados mientras trabajamos. Los únicos momentos en los que nos movemos son para ir al baño, rellenar nuestra taza de café, comprar algo en la máquina expendedora, salir a comer o volver a casa. En ese momento, nos subimos al coche y conducimos hasta casa, ya sea para llevar a los niños de una actividad a otra o para sentarnos delante de la caja tonta durante horas y horas. Nos hemos convertido en una cultura de personas “de interior”, y esto ha tenido un terrible efecto dominó en nuestros hijos. La popularidad de la televisión, los ordenadores y los videojuegos se ha traducido en un estilo de vida sedentario. Además, estas actividades aisladas contribuyen a la desintegración de la unidad familiar. Todos tenemos que volver a ponernos en marcha.
Hay personas a las que el ejercicio no les resulta una actividad agradable. Encontrar actividades alternativas, sobre todo aquellas que se puedan disfrutar en compañía, es algo que nos ilusiona. La pesca con mosca puede quemar entre 300 y 400 calorías por hora, dependiendo de las condiciones del vadeo y del equipo (vadeadores). Requiere equilibrio y estabilidad del tronco. De hecho, se están utilizando los músculos en todo momento para mantener la posición vertical en el agua. Es una forma maravillosa de ponerse en forma en familia mientras se disfruta del tiempo juntos.
Alimentar el espíritu
La espiritualidad es la forma en que encuentras sentido, esperanza, consuelo y paz interior en tu vida. No sabemos con exactitud cómo se relaciona la espiritualidad con la salud, pero los tres aspectos (mente, cuerpo y espíritu) parecen estar conectados. Se cree que la fe en un poder superior da esperanza. La esperanza genera pensamientos positivos y una sensación de bienestar. Cuando estás junto al río, tienes la sensación de que algo superior ha creado la belleza que te rodea. (He oído muchos “¡Madre mía!” y “Gracias a Dios” cuando los pescadores han sacado una trucha grande, así que tiene que haber algo de cierto en eso del «poder superior», independientemente de cuál sea tu fe). Doy gracias a Dios cada día por los dones que me ha concedido, especialmente los de la conciencia y la gratitud.
Eric y yo estamos esperando nuestro primer bebé para finales de junio. Quiero lo mejor para mis hijos y mi familia. Como propietarios de una pequeña empresa, Eric y yo conocemos las dificultades, el duro trabajo y las interminables horas que se necesitan para salir adelante en nuestra economía. Sin embargo, a pesar de todo, él sigue trayéndome café cada mañana y nos tomamos el tiempo para charlar mientras tomamos nuestro café. Aunque eso signifique levantarnos un poco antes de lo necesario, sacamos tiempo para estar juntos.
Nos reímos cuando hablamos de nuestro futuro hijo. Al final, nuestro hijo tendrá una mancuerna en una mano y una caña de pescar en la otra. Este pobre niño sufrirá una sobredosis del concepto de «bienestar». Pero, con suerte, algún día, cuando nuestro hijo tenga a su propio hijo en el regazo… los recuerdos, las relaciones y los momentos especiales que compartimos en familia se recordarán como la mejor vida que podríamos haberle dado. Cuídate…