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La felicidad es una elección

Por Todd Smith

Aunque pueda resultar tentador descartar un llamamiento a la felicidad en tiempos de crisis económica, conflictos mundiales o dolor personal por considerarlo excesivamente optimista o demasiado simplista, creo que precisamente esas son las ocasiones perfectas para recordar que, en lo que respecta a la felicidad, todos tenemos la posibilidad de elegir. De hecho, elegir ser feliz es una de las pocas decisiones fundamentales que podemos tomar, independientemente de nuestra edad, etapa de la vida o situación actual. Es una decisión que nadie nos puede quitar, y que nadie más puede tomar por nosotros.

Cada uno de nosotros puede elegir, en cada momento del día, si queremos ser felices o no. Es lo mismo que elegir qué vestido o corbata ponernos, o decidir comer tortitas con sirope en lugar de cereales de salvado. Del mismo modo que eliges la ropa porque te queda bien, eliges las tortitas para satisfacer tu antojo de dulce. Eliges ser feliz porque es así como quieres vivir la vida.

Las personas felices resultan más simpáticas y es más agradable estar con ellas. ¿No es increíble cómo nos sentimos atraídos por las personas de carácter alegre? Una de las consecuencias de este fenómeno de la naturaleza humana es que las personas felices suelen beneficiarse de la ayuda y la colaboración entusiastas de los demás.

Los investigadores han determinado que las personas felices tienen un sistema inmunológico más fuerte, soportan mejor el dolor que las personas infelices y viven más tiempo. Tienen más oportunidades y durante más tiempo para disfrutar de la vida y de todo lo que esta ofrece.

La felicidad conduce a una mayor productividad laboral, lo que a menudo se traduce en mayores ingresos. Entonces, ¿por qué no optar por ser feliz?

Sin duda, se te ocurren muchas razones. No estás donde te gustaría estar en tu carrera profesional; has sufrido reveses económicos; tus hijos no están a la altura de tus expectativas; tu jefe no valora tus esfuerzos; tus vecinos no son amables. Y la lista sigue. Déjame decirte que eso no son razones en absoluto. Son excusas para no ser feliz.

Dale Carnegie lo explica así: “La felicidad no depende de ninguna circunstancia externa; depende de nuestra actitud mental”. Solo tú tienes el control de tu actitud y de las decisiones que tomas para mejorar tu vida. Elige ser feliz y, a continuación, da los pasos necesarios para conseguirlo.

Puedo dar fe personalmente de la relación que existe entre la felicidad y una mejor calidad de vida. Hace muchos años, decidí que iba a tomar la decisión consciente de ser feliz. No me limité a decir que quería ser feliz; descubrí lo que tenía que hacer para que la felicidad se convirtiera en una realidad cotidiana para mí. Aunque tengo la suerte de haber disfrutado de una carrera y una vida profesional gratificantes, no son mis logros a los que debo atribuir mi felicidad y la calidad de vida de la que ahora disfruto. Más bien, son las pequeñas decisiones que tomo constantemente cada día las que siguen ayudándome en mi elección de ser feliz.

Si hasta hoy nunca te habías planteado que la felicidad fuera una elección, nunca ha habido un mejor momento que ahora mismo para elegirla. Toma el control de tus emociones y empieza a centrarte en las cosas buenas de tu vida y en la persona en la que quieres convertirte. Al hacerlo, empezarás a sentir la felicidad en tu vida.

Elige ser feliz. Es una actitud que mejorará todos los aspectos de tu vida.