Adquirir perspectiva
Leí en alguna parte que toda percepción es una percepción errónea, y creo que hay algo de verdad en ello. No es que nuestras percepciones sean «erróneas» en el sentido literal de incorrectas o malas, sino que simplemente no representan el panorama completo. Así que quizá sea más preciso (y menos crítico) decir que toda percepción es, en el mejor de los casos, una percepción parcial.
Esto no es nada negativo; de hecho, le da mucho sabor a la vida. El único problema es que se me olvida. No tan fácilmente ni tan a menudo como antes, pero sigo olvidándolo. Se me olvida que todos tendemos a ser conscientes de diferentes partes del todo y, por lo tanto, vemos las cosas de forma diferente y les damos significado a través de nuestra perspectiva única.
Se me olvida que no le sirve a nadie que espere que percibas las cosas como yo, ni que te juzgue cuando, inevitablemente, no lo haces. No ayuda nada que te culpe de los sentimientos y los estados de conciencia que experimento cuando olvido que está bien que tengas tus propias percepciones.
Olvido que, cuando me abro a tus percepciones y las sumo a las mías, me acerco más a una visión completa y, por tanto, al amor. Olvido que mi labor consiste en dejar que mis propias percepciones me guíen hacia el amor, para poder hacer lo mismo con las tuyas.
La mayoría de las veces, me olvido de que mi corazón nunca olvida nada de esto. Por eso, mi propósito para 2018 es abrirme aún más a mi corazón y vivir desde él, para ser cada vez menos olvidadiza… y cada vez más servicial.