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La felicidad antes del nacimiento

Por Julie Le Gal Brodeur

Los efectos de los pensamientos y las emociones de la madre en su hijo aún no nacido

¿Cuál es la mejor manera de favorecer el crecimiento y el desarrollo de tu bebé durante el embarazo? ¿Le afectan tus pensamientos y sentimientos?

El embarazo es un periodo de preparación y de muchos cambios, tanto internos como externos. Tanto si las circunstancias de tu embarazo son alegres como difíciles, es un buen momento para empezar de cero y abrirte a la nueva relación que tendrás con tu hijo, contigo misma (sobre todo si es tu primer hijo) y con el mundo. Cultivar el respeto por lo que está sucediendo y por quien está por llegar puede ser de un valor inmenso para ti y para tu hijo. A menudo ocurre de forma bastante natural que surge un sentimiento de profundo asombro cuando nos enfrentamos al milagro de la vida. Surge cuando das un paseo por la naturaleza, cuando piensas en el bebé que crece mientras contemplas cosas hermosas, al observar obras de arte que representan a madres e hijos, cuando le cantas canciones de cuna a tu bebé o cuando piensas en tu hijo mientras le preparas algo.

En las tradiciones de la India antigua, China, la península arábiga y otras culturas, se rodeaba a las mujeres embarazadas de objetos bellos y ropas elegantes. Se les enseñaban las artes de la música, el canto y la pintura, y se les alimentaba con manjares exquisitos bendecidos por hombres santos. Se les rodeaba de música y se les animaba a pensar en lo bueno. Se creía que esto aportaba talento y belleza al feto.

En Rusia y en las antiguas civilizaciones de Asia, se organizaban conciertos para las mujeres embarazadas y sus hijos aún no nacidos. En la antigua China y la antigua India, las mujeres dibujaban pájaros y plantas durante el embarazo y cantaban canciones hermosas y suaves a sus bebés aún no nacidos. En algunos países, estaba prohibido discutir con una mujer embarazada y, si la discusión era inevitable, se le concedía a ella la última palabra. En otros países, se creía que el comportamiento de la mujer embarazada afectaba al feto, por lo que debía abstenerse de cualquier acto de crueldad o pensamiento negativo, y debía protegerse de cualquier trauma o sobresalto.

Desde hace tiempo se cree, y ahora los estudios lo demuestran, que el estado emocional y el entorno de la madre tienen un profundo efecto en la salud y el desarrollo del feto, al igual que los pensamientos de la madre respecto al padre, al embarazo y al bebé. Cualquier tipo de estrés o emoción intensa que experimente la madre provoca una reacción de estrés en el bebé en desarrollo, mientras que las actividades relajantes, como cantar, tranquilizan tanto a la madre como al bebé y aumentan el flujo sanguíneo hacia el feto.

Es importante que las futuras madres encuentren formas de reducir el estrés y fomenten una vida interior sana y tranquila para contrarrestar las presiones de la vida moderna. Quizá sea sabio seguir las antiguas tradiciones de la madre que se rodea y llena sus pensamientos de bondad, calma y belleza. Cuanto más cariñosos y amables seáis tú y quienes te rodean, y cuanto más os queráis tú y el padre de tu bebé, mejor será para ti y para tu bebé.