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Equilibrar las emociones

Muchas personas oscilan entre estados de euforia y depresión, y se sienten incapaces de controlar sus propias vidas. No experimentan una verdadera plenitud y sufren depresión sin saber cómo apreciar la grandeza de sus situaciones actuales.

Cuando alcanzamos la verdadera plenitud, aceptamos por igual las dos caras de la moneda de la vida: la felicidad y la tristeza. La felicidad, al igual que la comedia, es una máscara superficial y efímera que nos ponemos cuando ignoramos los aspectos negativos de un acontecimiento intrínsecamente equilibrado. La tristeza, al igual que la tragedia, es la máscara opuesta, superficial y efímera que nos ponemos cuando ignoramos el lado positivo de un acontecimiento. El amor y la gratitud inspiradores surgen cuando tenemos expectativas realistas sobre nosotros mismos y sobre los demás, y comprendemos que todos los acontecimientos presentan un equilibrio entre ventajas e inconvenientes y que son a la vez un apoyo y un reto, como los polos opuestos de cualquier imán. Si queremos despertar nuestro magnetismo, debemos aceptar por igual ambas caras de nuestro imán. Buscar un imán de una sola cara es inútil. Buscar una vida de una sola cara es igualmente inútil. Es sensato que aceptemos por igual los ciclos oscilantes de la felicidad y la tristeza a lo largo de nuestro camino de gratitud y amor, pues juntos nos guiarán hacia nuestro yo más auténtico. El verdadero amor incluye un equilibrio sincrónico de ambos.

La idea de aceptar tanto la tristeza como la felicidad suele suscitar algunas preguntas habituales, como por ejemplo: La sociedad nos dice que no está bien sentirse triste. ¿Qué opinas?

Es totalmente normal que, a veces, nos sintamos tristes. No conozco a nadie que viva sin experimentar momentos periódicos de tristeza, al menos en cierta medida. Cada vez que tenemos expectativas poco realistas sobre nosotros mismos o sobre los demás y nuestra realidad no está a la altura de esas fantasías, sentimos tristeza. Sin embargo, la tristeza y la depresión no tienen por qué percibirse como aflicciones terribles. Podrían considerarse mecanismos de retroalimentación fructíferos para nuestra mente consciente que nos guían o nos impulsan a dar un paso atrás y fijarnos metas y expectativas más realistas, o a definir estrategias realistas para alcanzar nuestros deseos.

¿Y si tus compañeros de trabajo se portan mal contigo, o tu pareja sufre depresión, y tú también empiezas a sentirte triste? ¿Qué hacer?

Identifica con qué estáis comparando vuestras vidas en ese momento, tanto tú como ellos. Cada vez que nuestra realidad actual no está a la altura de las fantasías que nos hemos creado o que esperamos, nos sentimos tristes o deprimidos para hacernos saber que estamos siendo poco realistas. En última instancia, lo que importa no es lo que nos sucede, sino cómo lo percibimos, con qué lo comparamos y cómo actuamos al respecto.

Si alguien te critica, en lugar de reaccionar sintiéndote herido, pregúntate si está justificado. Pregúntate: “¿En qué me beneficia esto? ¿Cómo puedo aprovecharlo en mi beneficio?”. Nunca se trata de lo que te sucede, sino de cómo lo percibes. Hasta que no aprendas a gestionar eso y a asumir la responsabilidad, siempre estarás echando la culpa a los demás y actuando como una víctima. Podemos ser víctimas de nuestro pasado o dueños de nuestro destino. Tenemos que tomar las riendas de nuestras percepciones y equilibrar nuestras ecuaciones mentales para alcanzar la verdadera plenitud.

Ser adictos únicamente al apoyo y a la amabilidad (lo cual puede hacernos inmaduros, dependientes y sentirnos en deuda) atraerá hacia nosotros los retos y la crueldad (lo cual puede hacernos precoces, independientes y libres) para romper con nuestra adicción. Nuestro deseo por lo inalcanzable es la fuente de nuestro sufrimiento.

¿Son buenos o malos los antidepresivos para nosotros?

Cuando se trata de un estado depresivo, los antidepresivos no son mi primera opción, sino más bien la última. Demasiadas depresiones surgen a causa de expectativas inconscientes y poco realistas (fantasías y delirios) que nos imponemos a nosotros mismos y a los demás. Establecer expectativas realistas y disipar esas fantasías y delirios sobre cómo debes ser tú y cómo deben ser los demás puede eliminar la propia fuente de muchas depresiones. He ayudado a cientos de personas a evitar la trampa de la medicación. Es cierto que se producen desequilibrios bioquímicos (neurotransmisores, hormonales), pero en muchos casos no son la causa de la depresión, sino una respuesta a valores cuestionados y percepciones desequilibradas. Estos desequilibrios suelen ser el resultado de unas expectativas desequilibradas y poco realistas.

Si la felicidad no puede durar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, ¿qué sí puede?

Los sentimientos de felicidad y tristeza oscilan a lo largo de nuestras vidas. En algunos casos, llegan a ser bastante extremos cuando no controlamos ni moderamos nuestras percepciones desequilibradas y las emociones polarizadas que de ellas se derivan. La calidad de nuestras vidas depende de la calidad de las preguntas que nos planteamos. Si nos hacemos preguntas que nos ayudan a encontrar el equilibrio, podemos moderar los extremos emocionales y centrarnos en nuestra tarea o misión principal. Nuestra intuición intenta constantemente revelar a nuestra mente consciente lo que estamos ignorando con nuestras percepciones y expectativas sesgadas, y ayudarnos a recuperar una conciencia equilibrada. Cuando estamos tristes, nuestra intuición intenta mostrarnos los aspectos positivos. Cuando estamos felices, nuestra intuición intenta mostrarnos los aspectos negativos. Cuando estamos equilibrados y centrados, nuestra intuición se transforma en inspiración.