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Conciencia y sanación: las dos caras de la transformación individual y colectiva

La llamada a la sanación resuena por todo el mundo. Con la extrema inestabilidad política en Oriente Medio, las secuelas del vertido de petróleo en el Golfo de México y los terremotos que sacuden el planeta, la gente de todas partes está sintiendo dolor e inestabilidad. El movimiento de las placas tectónicas y las olas de los tsunamis están sacudiendo nuestra vida interior, al igual que sacuden nuestro entorno físico.

En este momento de crisis, ¿cómo podemos aprovechar lo que sabemos sobre la conciencia humana para que nos sirva de guía? ¿A qué herramientas y técnicas internas, procedentes tanto de la ciencia como de la espiritualidad, podemos recurrir para que nos ayuden a encontrar la resiliencia que necesitamos para hacer frente a las complejidades externas de nuestra época?

Está claro que las imágenes y las visiones del mundo que tenemos sobre el presente y los posibles futuros determinan el camino que tomamos de aquí en adelante. Influyen en lo que pensamos, sentimos y hacemos. Ante una profunda crisis social y medioambiental, debemos examinar nuestras suposiciones más profundas sobre nuestro lugar en la naturaleza y sobre cómo respondemos a los tiempos cambiantes.

Un primer paso es reflexionar sobre nuestras visiones del mundo. A menudo pensamos en la realidad como algo que está “ahí fuera”. Cuando esto ocurre, nos encontramos aislados y separados unos de otros. La ciencia de vanguardia está cuestionando esta visión al revelar nuestra interconexión fundamental: entre la mente y el cuerpo, el yo y el otro. En lugar de estar separados unos de otros y del mundo, estamos entrelazados en un vasto sistema vivo que nos conecta con el flujo de la evolución individual y ambiental.

Este cambio fundamental en la visión del mundo genera incertidumbre. Sin embargo, las investigaciones demuestran que las crisis son un gran catalizador de transformaciones positivas. Aunque resulten dolorosas, tenemos la capacidad de cambiar tanto a nivel personal como en nuestra sociedad. Podemos, como solía decir el escritor y maestro de aikido George Leonard, “aceptar el golpe como un regalo”. Al hacerlo, podemos ver los retos como catalizadores para el nacimiento de sistemas socioecológicos más resilientes y sostenibles.

Ante las crisis globales que atravesamos actualmente, se requiere una visión más amplia, basada en la esperanza pragmática y la sanación colectiva. Podemos comprometernos con el mundo, en lugar de alejarnos de él. En este proceso, podemos optar por crear imágenes que marquen un nuevo comienzo, basadas en una intención compartida y en la acción colectiva.

“Es posible que el efecto más profundo del modelo integral no resida en el contenido del maletín de medicina integral en sí mismo —con su mezcla de pastillas convencionales, cirugía ortodoxa, medicina de energías sutiles y agujas de acupuntura—. Más bien, su mayor efecto podría recaer en quienes llevan ese maletín: los profesionales sanitarios con formación integral que se están abriendo a todo un espectro de conciencia, desde la materia hasta el cuerpo, pasando por la mente, el alma y el espíritu”. – Ken Wilber, en su prólogo a *Consciousness and Healing*

La evolución de la asistencia sanitaria: un enfoque integral

Al analizar esta nueva perspectiva, surge la pregunta: ¿cómo será la asistencia sanitaria en el siglo XXI? En medio de un cambio sin precedentes, ¿qué es lo que pretendemos? Entre muchos profesionales sanitarios, investigadores y pacientes existe una convicción cada vez mayor de que necesitamos urgentemente un nuevo sistema basado en la curación integral del organismo y el bienestar global.

Cada vez resulta más evidente que el enfoque predominante de la sanidad moderna en el mundo objetivo y material ha tenido un coste: a menudo ha ocultado lo que resulta significativo y valioso en la experiencia humana. Al igual que otros sectores de la sociedad, la sanidad se encuentra hoy en día en una situación de crisis. Si bien la ciencia ha contribuido a nuestra comprensión y al tratamiento de las enfermedades, también ha servido para limitar el desarrollo de un modelo en el que las relaciones personales, las emociones y los sistemas de significado sean aspectos fundamentales.

A la hora de abordar este problema, un enfoque que destaca es el denominado «cuidado sanitario integral». Su principio fundamental es un modelo global de la realidad que incorpora lo mejor de la medicina moderna, al tiempo que reconoce que los seres humanos poseen dimensiones emocionales, espirituales y relacionales. Asimismo, reconoce que lo que es bueno para la colectividad es bueno para el individuo, y viceversa.

La transformación del yo en la sociedad constituye el núcleo del modelo integral. Un componente clave es que los cambios de conciencia son un aspecto fundamental de la salud y la sanación. El cambio de conciencia contribuye a ampliar el alcance y el ámbito de lo posible. Al cambiar nuestra visión del yo y de la sociedad, podemos transformar realmente todo el panorama de la experiencia humana.

Como sugiere Ken Wilber, un destacado filósofo integral, en el prólogo de mi libro (escrito junto a Tina Amorok y Marc Micozzi), *Consciousness and Healing: Integral Approaches to Mind-Body Medicine* (“Conciencia y sanación: enfoques integrales de la medicina mente-cuerpo”), «quizá el efecto más profundo del modelo integral no resida en el contenido de la propia maleta de medicina integral —con su mezcla de pastillas convencionales, cirugía ortodoxa, medicina de energías sutiles y agujas de acupuntura—. Más bien, su mayor efecto puede recaer en quienes llevan ese botiquín: los profesionales sanitarios con formación integral que se están abriendo a todo un espectro de conciencia —desde la materia hasta el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu—. El impacto de esta nueva conciencia es el desarrollo de prácticas curativas que van más allá de las intervenciones de base física para llegar a un cuidado sagrado de los seres humanos en toda su extraordinaria riqueza».”

Y, tal y como señala Elliott Dacher, médico integral, el modelo integral abarca “todas las perspectivas y enfoques previos sobre la salud y la curación, al tiempo que los trasciende para crear una visión fundamentalmente nueva”.”

Al hacerlo, una visión integral puede ayudarnos a cultivar la resiliencia ante la adversidad. Podemos encontrar nuevas formas de enfrentarnos al panorama cambiante de nuestra época. En su libro *Resilience: A Change for the Better* (Resiliencia: un cambio para mejor), Daryl R. Conner describe cinco características de las personas resilientes: son positivas, centradas, flexibles, organizadas y proactivas. También son personas que se dan cuenta de que su forma de pensar influye en su cuerpo y en sus relaciones, lo que potencia su sistema inmunológico y refuerza sus capacidades internas.

Al intentar cultivar estas cualidades, podemos aprovechar nuestros recursos internos. Existen muchas herramientas para ello: la reflexión personal, los paseos por la naturaleza, la meditación, la oración contemplativa, escribir un diario, el uso de un lenguaje que se centre en las posibilidades en lugar de en la desesperanza, el apoyo social positivo, el amor propio, el altruismo y la visión colectiva. Afinar las herramientas de nuestra caja de herramientas interior nos permite gestionar los momentos de reactividad para crear el espacio necesario para un mayor equilibrio emocional y claridad personal.

Estos métodos, probados a lo largo del tiempo, pueden ayudarnos a mantener nuestro bienestar y a fomentar una sanación profunda. El retorno a la plenitud a través de la cocreación de nuevas imágenes para la humanidad puede ayudarnos a renovarnos en cuerpo, mente y espíritu, tanto a nivel individual como en beneficio del bienestar de nuestro planeta. Mediante el pleno desarrollo de la conciencia, podemos fusionar los aspectos internos y externos de la salud y la sanación.

En última instancia, el desarrollo de un modelo integral implica una nueva narrativa que incluya un llamamiento a la acción multifacético. En este proceso, ¿cómo podríamos conciliar las aportaciones de los estudios sobre la conciencia con el complejo contexto social, político y ecológico que da forma a nuestra experiencia vital? El esfuerzo por defender el cuidado humano en el contexto sociopolítico ofrece una nueva visión de la salud que no solo es necesaria, sino absolutamente imprescindible en el mundo actual. El impulso integral refleja su propia evolución, que tiene lugar a nivel individual y colectivo. Es necesario comprender la transformación personal y los cambios en la visión del mundo para redefinir nuestra relación con nosotros mismos y con el mundo en el que vivimos.