7 hábitos para una vida de alto nivel
Todo el mundo tiene una lista de “cosas que hacer”. En lo que tenemos que trabajar es en nuestra lista de “cosas en las que convertirnos”. Los siete hábitos siguientes, cuando se pongan en práctica, se convertirán en la base para una mayor seguridad en uno mismo, felicidad y prosperidad.
1. Sé feliz
Abraham Lincoln llegó a la conclusión de que la mayoría de las personas son “tan felices como se propongan serlo”. La capacidad de elegir acciones que produzcan una sensación agradable en todo el cuerpo es un buen indicador de la integridad personal y del éxito.
Las estadísticas indican que la gente gasta más dinero en papel higiénico que en literatura que les ayude a desarrollar una actitud positiva. Deberíamos rodearnos de lo mejor: leer más palabras positivas y inspiradoras, y relacionarnos con personas que irradien lo que los Beach Boys llamaban “buenas, buenas, buenas, buenas vibraciones”.”
Las cosas que vemos generan imágenes mentales muy intensas que permanecen en nuestra mente y nos afectan de muchas maneras, algunas más evidentes que otras. Las “noticias” de la televisión representan, en el mejor de los casos, un catálogo visual de enfermedades, caos, accidentes y guerra. Reduce el tiempo que dedicas a ver la papilla que nos sirven en la “televisión que no te puedes perder”.”
Aprende a vivir con un alto grado de equilibrio y a mantener la serenidad mental. Se necesitan muchos más músculos para fruncir el ceño que para sonreír, y además se necesitan diez pensamientos positivos para borrar uno negativo. La salud es felicidad.
2. Centrarse en los objetivos
Ten una meta. Si no tenemos una meta, ¿cómo sabremos cuándo la hemos alcanzado? ¿Te imaginas a todos esos chicos y chicas en el campo de fútbol jugando con todas sus fuerzas, chocando cabezas, si no hubiera una portería en la que meter el balón?
Hay quien llama “sueño” a una meta. Los pueblos indígenas de Australia conceden especial importancia al “Tiempo del Sueño”. Los niños disfrutan dando rienda suelta a su imaginación, pero a medida que nos hacemos mayores parece que desarrollamos un grave caso de «endurecimiento de las actitudes». Este cierre de nuestras mentes y esta fosilización de nuestros hábitos son consecuencia directa de la pérdida de la capacidad de vivir nuestras vidas tal y como las imaginaríamos.
Todo está en movimiento; nada se queda quieto. Nos moveremos, ya sea hacia delante o hacia atrás. La pregunta es: ¿nos empujarán por detrás o nos atraerán desde delante? La presión impulsa, pero un sueño atrae.
La familia que sueña unida, permanece unida y crece unida. 3. Ten un plan
¿Te imaginas que se construyera una casa sin planos? La planificación nos permite crecer en todos los aspectos de nuestra vida. Es posible que tengamos que pedir ayuda a alguien para alcanzar nuestros objetivos. No tengas miedo de pedir ayuda. Lo que ha hecho una persona, también lo puede hacer otra.
4. Acción
La repetición genera hábitos, y los hábitos se convierten en rasgos de carácter. Nuestros sistemas de valores son los cimientos sobre los que construimos nuestro futuro.
Haz algo, y sé constante y perseverante. La clave está en la repetición. A medida que aumenta la cantidad, se produce un cambio repentino y drástico en la calidad.
5. Pon a punto el motor
Cuídate: pon a punto tus ocho cilindros cada día.
- Cilindro #1: Alimentos vivos. Elige alimentos que favorezcan la salud de la sangre y los tejidos. Todos los animales viven y se desarrollan con buena salud gracias a una dieta adaptada a su propia estructura y función. El ser humano no es una excepción.
- Cilindro #2: Aire. Aprende el arte de la respiración rítmica y diafragmática para aumentar la eficiencia de los pulmones. Cilindro #3: Luz solar. Aprovecha el poder de la luz solar (no el calor del sol) para recargar la vitalidad de un sistema nervioso debilitado.
- Cilindro #4: Agua. El agua es el único líquido que el cuerpo necesita para transportar elementos vitales a los tejidos y eliminar los residuos. El agua que entra en el cuerpo debe ser pura, vitalizada o energizada por la radiación solar, y oxigenada para garantizar que contenga una “fuerza vital”. La mejor fuente de agua pura proviene de frutas y verduras cultivadas de forma ecológica. La dieta humana debe estar compuesta por una gran cantidad de frutas y verduras crudas. Esto reducirá la necesidad de beber más de lo necesario.
- Cilindro #5: Ejercicio y movimiento. Adopta un estilo de movimiento más infantil. Baila y salta a la comba, inclínate y gira el cuerpo, y estira y relaja tantas partes del cuerpo como te resulte cómodo. A continuación, busca algunas posturas más y añade pequeñas dosis de tensión y relajación. Caminar y nadar son dos de los mejores ejercicios para el cuerpo. Combinados con una respiración profunda, rítmica y diafragmática, te garantizarán que tu cuerpo se mantenga ágil y flexible, lo que ayudará a tus articulaciones y a tu sistema circulatorio a mantener su eficiencia normal.
- Cilindro #6: Descanso y relajación. Aprende a practicar el “One Minute Reviver” —ya sea en el trabajo, en casa o mientras esperas en la cola de la caja—. Dondequiera que te encuentres y tengas un minuto libre, aprende a cerrar los ojos, regular la respiración, adoptar una postura relajada e imaginar las mejores situaciones que te están sucediendo en la vida. A algunas personas les gusta contar hasta diez como forma de ajustar su ritmo. Sea cual sea la técnica que utilices, encuentra una y aprende a aplicarla para que puedas ajustar rápidamente tu frecuencia vibratoria.
- Cilindro #7: Actitud. Aprende a transformar una actitud negativa en positiva lo antes posible. Nuestro viaje por la vida siempre va acompañado del equipaje que suponen nuestras actitudes. Aprende a viajar con facilidad y eficacia. Si tus estados emocionales denotan tensión, actúa de otra manera. También podemos influir en nuestros propios estados emocionales mediante el pensamiento positivo.
- Cilindro #8: Cuidado de la columna vertebral. Aprende a alinear y reforzar tu columna vertebral mediante el funcionamiento adecuado del cuerpo físico. Sé consciente de tu postura y de los movimientos corporales para favorecer la alineación de la columna vertebral. Las obstrucciones al flujo normal de la sangre, la linfa y la energía nerviosa que no se resuelven se convierten en estados de malestar. En lugar de esperar a que aparezcan los síntomas, acude regularmente a que te ajusten la columna vertebral.
6. Dar
La naturaleza aborrece el vacío. Cuanto más damos, más recibimos. Esa es la ley de la reciprocidad. La cuestión es que nunca sabemos cuándo ni de dónde nos va a llegar a cambio. A menudo depositamos en un lugar, solo para retirar de otro. Propónte decir algo amable a seis personas cada día. Hazlo durante una semana y se convertirá en un hábito. El cliente siempre tiene la razón… así que trata a todo el mundo como a un cliente.
7. Recibir
Muchas personas se sienten culpables por recibir. Aprende el arte de dar las “gracias”. Eso basta por sí solo. Prepárate: recibimos lo que nos merecemos. Para asegurarnos de que nuestras recompensas estén a la altura de nuestros esfuerzos, solo tenemos que poner en orden nuestros valores y principios.
Te deseo lo mejor en todo lo que hagamos y en todo lo que lleguemos a ser.