20 afirmaciones para el embarazo y el parto
El embarazo puede ser una experiencia abrumadora para cualquier mujer, sobre todo si es la primera vez que lo intentas.
Vivirás días de pura alegría y emoción al conocer a tu nuevo bebé. También habrá días en los que tu mente divague y pienses en las cosas que podrían salir mal. Algunos días tendrás náuseas y te costará levantarte de la cama. Estos días pueden ser inestables y ponerte nerviosa.
¿Quieres saber un secreto que suena un poco ridículo (aunque sea CIERTO) para admitirlo en voz alta? Tú y tus pensamientos tenéis el control durante todo el embarazo y el parto. ¡Sí, tus pensamientos! Si te sientes ansiosa a menudo durante el embarazo, lee en voz alta estos consejos. Te ayudarán a mantener los pies en la tierra, a reafirmar tus puntos fuertes y, en última instancia, a tener un parto saludable.
Pensar en cosas positivas y repetirte a diario afirmaciones positivas sobre el parto puede preparar tu mente para afrontar los sentimientos de preocupación y ansiedad que sin duda surgirán. Las emociones y los pensamientos negativos, si no se controlan, pueden provocar daños reales, como depresión y estrés. Las afirmaciones positivas contrarrestan eso regulando tu sistema nervioso, reestructurando tu fisiología y permitiéndote disfrutar de tu embarazo.
Afirmaciones durante el embarazo
Estas afirmaciones son más eficaces cuando se leen en voz alta. Repite conmigo:
- Todo lo que necesito para cuidar de este bebé ya lo tengo dentro de mí.
- Hay belleza en cómo crece mi barriga y el resto de mi cuerpo. ¡Mi bebé está cada vez más sano y fuerte!
- Mi bebé está en la posición perfecta para venir al mundo de forma sana y sin complicaciones.
- Apreciaré cada dedito del pie, cada dedo de la mano, cada hueso, cada expresión facial y mucho más.
- Puedo soportar cualquier cosa, y soportaré todo lo que se me presente.
- Me eligieron para ser la madre de esta niña, y soy lo suficientemente buena para cuidar de ella.
- Mi bebé se está desarrollando con normalidad y nacerá sano, sin ningún problema, a salvo y en el momento perfecto.
- Mi bebé sabe cómo y cuándo nacer, y yo esperaré pacientemente su llegada.
- Me permito disfrutar de la belleza y la alegría de mi embarazo. Quiero disfrutar de este momento tan especial con mi bebé y sentirme fortalecida por todo lo que me aporta.
- Confío en que mi cuerpo me ayude a traer a mi bebé al mundo y a ponerlo a salvo en mis brazos.
Afirmaciones durante el parto
Estas afirmaciones son más eficaces cuando se leen en voz alta. Repite conmigo:
- Hoy voy a poder tener a mi bebé en brazos.
- Estoy hecho para esto.
- Puedo superar esto.
- Voy a tener un bebé sano y feliz.
- Confío en mi cuerpo. Mi cuerpo sabe lo que hay que hacer.
- Mi cuerpo sabe cómo dar a luz a mi bebé.
- Respiro al ritmo de cada ola y me dejo llevar por ella.
- Ábrete, ríndete. Ábrete, ríndete.
- Confío en mi cuerpo. Confío en mi bebé. Confío en mi parto.
- Ya soy una madre estupenda.
Tu visión de un parto maravilloso
Por Care Messer
Una imagen clara o “visión” Tener claro cómo te gustaría que fuera el parto de tu bebé es la mejor manera de prepararte para conseguir esos resultados. Creo que todas partimos de la idea de que “al fin y al cabo, solo queremos un bebé sano” y “si puedo evitar una cesárea, sería estupendo”. Algunas mujeres se quedan ahí y dejan todo en manos de los profesionales sanitarios para que eso suceda. A algunas les sale bien, pero otras se quedan con cierto remordimiento o incluso viven una experiencia de parto “no tan positiva”. Así que repasemos algo.
No se trata de ti, sino de tu bebé. Es su nacimiento. ¿Qué haría que fuera una experiencia maravillosa para él o ella?
A veces tenemos que aplicar la fórmula al revés para obtener los resultados que queremos. Ponte cómodo e imagínate esto…
Acaban de colocarte a tu bebé sobre el pecho por primera vez. El parto ha terminado y dejas escapar un profundo suspiro de alivio. Al bajar la mirada, ves esa cabecita húmeda y ese cuerpecito que se mueve bajo tus manos. ¿Tiene tu bebé pelo? ¿Es claro u oscuro, rizado o liso? Respira hondo y huele su cabecita: ¿a qué huele tu bebé? ¿A fresco, como la lluvia, o a magdalenas de vainilla recién hechas? Besas esa cabecita y le dices unas palabras: ¿cuáles son las primeras palabras que le dices a tu bebé?
Fíjate en cómo ese culito cabe en tu mano. Diez dedos en las manos, diez en los pies y una piel preciosa y suave. ¿Qué expresión tiene tu pareja mientras mira a su bebé por primera vez? ¿El bebé le devuelve la mirada? ¿Cómo te imaginas esa escena? Levantas al bebé y lo acercas a un lado para poder verle también la carita. ¿De quién ha heredado la nariz?
Fíjate en esos labios carnosos y esas mejillas sonrosadas. ¿Qué sensaciones empiezan a surgir en tu cuerpo y dónde las sientes? ¿En el corazón? ¿En la garganta o en el estómago? Tu bebé ya está aquí y por fin os veis cara a cara. ¿Puedes sentir el amor, la alegría y el alivio que hay en la habitación? ¿Te sientes abrumada por el alivio y la felicidad? Inspira ahora esas sensaciones y llévalas hasta tu corazón.
Fíjate en que no te imaginabas la habitación del hospital, ni a los médicos, ni a las comadronas. No veías a las enfermeras ni a tus padres en un rincón. Tampoco te imaginabas si el bebé saldría por la puerta principal (la vagina) o por la puerta lateral (la barriga). Solo estabas tú, tu bebé y un amor puro y tierno. Ahora es el momento de apostar por esa visión y esos sentimientos, que es precisamente cómo conseguimos crear un parto maravilloso.
– Care Messer, birtheducationcenter.com