10 cosas que hay que recordar sobre el parto
1.) Rodéate de gente que crea que puedes hacerlo. Reduce al mínimo el número de personas y limítate a aquellas con las que te sientas cómodo.
2.) El parto está en marcha. Sigue moviéndote todo lo que puedas. No quiero decir que tengas que estar de pie todo el tiempo; simplemente comporta con la mayor normalidad posible, moviéndote y adoptando las posturas que te resulten cómodas. Cuando tengas una contracción, apóyate hacia delante en alguien, en la pared o en una silla. Ponerte a cuatro patas es una buena postura que puedes probar: la mayoría de las mujeres que han dado a luz conmigo lo han hecho así, a cuatro patas.
3.) Tú conoces tu cuerpo mejor que nadie, y si “te escuchas”, sabrás exactamente qué hacer… incluso cuando creas que no es así. Pídele a tu pareja o a la persona que te apoya que te lo recuerde y que se asegure de que te pregunten a ti antes de que nadie tome una decisión sobre lo que “deberías” hacer. Tómatelo con calma. Tómate tu tiempo. También puedes tomarte un momento para “escuchar” a tu bebé.
4.) No intentes hacerte la fuerte. Habla de cómo te sientes y de lo que piensas. Cuando seas capaz de conectar con tus sentimientos, sean cuales sean, podrás utilizar esa energía como mejor te parezca. Emite los sonidos con los que te sientas cómoda. ¡Lo importante sois tú y tu bebé, y todos están ahí para apoyaros!
5.) Respirar es muy útil; aguantar la respiración, no. Sabrás cómo respirar, a tu manera. Sigue relajando la mandíbula y abriendo la garganta, y presta atención a tu respiración. “Como es arriba, es abajo”: la boca, la mandíbula y la garganta representan la pelvis y el canal del parto. Basta con prestar atención a la parte de arriba; la parte de abajo está perfectamente diseñada para dar a luz a un bebé.
6.) Siempre puedes elegir lo que dices en voz alta, independientemente de cómo te sientas físicamente. Decir “no” hace que el cuerpo se contraiga, y decir “sí” hace que el cuerpo se abra. Puede parecer una tontería, pero decir “sí” y “gracias” mientras te contraes te ayudará a mantenerte centrado en lo que realmente importa. He visto cómo esto parece obrar milagros.
7.) Tu bebé está plenamente consciente y es capaz de aprender, lo que significa que te escucha y se comunica telepáticamente. Háblale. Hazle saber lo que te está pasando. En cualquier circunstancia, asegúrate de explicarle primero cualquier cosa que se le vaya a hacer. Si aún no lo has hecho, dedica un rato cada día a escuchar a tu bebé. Recuerda que este ser te quiere más allá de lo que puedas imaginar. Tu tarea consiste en abrirte para recibir todo el amor que él siente por ti y por tu pareja. Eso es todo lo que quiere, y lo único que querrá jamás.
8.) Tras el parto, procura que tú y tu bebé estéis juntas, o que ella esté con tu pareja. Asegúrate de recibir cuidados y apoyo en el plano físico. El bebé y tú formáis una unidad; eso no cambia solo porque ahora ella esté fuera. Esto no significa que no puedas dejarla en una cuna. Simplemente ten en cuenta que necesitas a tu bebé tanto como ella te necesita a ti. Necesitas que te cuiden para poder darle lo que necesita.
9.) Elige un enfoque general para ti misma de cara al parto. La expansión es uno que sé que ha dado muy buenos resultados. Otra mujer optó por considerar el parto como una experiencia sensual y sexual. Abrirse como una flor es maravilloso. Las imágenes de rosas y lotos en plena floración resultan útiles. ¿Qué imágenes y aromas te transmiten una sensación de plenitud, integridad y bienestar?
10.) Déjate llevar y recibe todo el amor y el apoyo que te rodea. Toma decisiones claras y, a continuación, confía en que estás tomando las decisiones adecuadas para ti y para tu familia. Te mereces estar rodeada de personas que os escuchen a ti y al bebé, personas que te apoyen para que vivas una experiencia empoderadora y enriquecedora. No hay una forma correcta o incorrecta de hacerlo, siempre y cuando escuches tu interior y a tu cuerpo. Tienes todo lo que necesitas. Disfruta de un momento de inocencia y éxtasis. ¡Te quiero!