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La alegría de ser madre

Por Dra. Susan Markel

Ser madre puede ser mucho más gratificante de lo que lo hacemos parecer, si aprendemos a reconocer cuándo y por qué lo complicamos más de lo necesario. Como pediatra, suelo pedir a las madres que dejen de lamentarse por el pasado y que dejen de preocuparse obsesivamente por el futuro. Disfrutar de tu hijo y valorarlo, en este preciso momento, es la clave que tanto se nos escapa para disfrutar de la maternidad.

¿Y qué hay de las dos madres adoptivas de unos gemelos separados al nacer? Una de ellas se quejaba amargamente de que la niña no comía a menos que le echara canela a la comida. La otra madre describió lo fácil que le resultaba alimentar a su bebé, simplemente echándole canela a toda su comida.

Los niños llegan a este mundo preparados para aprender, amar y jugar. Son emocionalmente puros, cariñosos y confiados. Cuando se comportan de formas que consideramos incorrectas, no es que sean malos a propósito, sino que simplemente están aprendiendo y explorando. Cuando ejerzas tu papel de madre, pregúntate si estás haciendo algo que anule los maravillosos rasgos naturales con los que nació tu hijo. Piensa en cuántas veces, sin darte cuenta, has sofocado la alegría de tu hijo y, sin querer, le has atribuido una intención maliciosa respecto a lo que estaba haciendo. Lo más probable es que él no tenga ni idea de por qué te enfadas con él. Simplemente acaba sintiéndose mal al percibir tu tono de voz y tus expresiones faciales. Esto le lleva a pensar que hay algo que no va bien en él. Podemos elegir ayudar a nuestros hijos a sentirse bien consigo mismos evitando juzgarlos.

No existe la crianza perfecta, pero vivir el momento y ser consciente del presente beneficiará enormemente tu relación con tus hijos. En cada momento, creamos lo que va a suceder en el futuro. Permitirte apreciar a tus hijos fomentará su autoestima y te hará descubrir la esencia de la alegría de la maternidad.