El origen de la salud
Históricamente, la asistencia sanitaria ha estado dominada por una perspectiva patogénica, en la que se hace hincapié en la etiología, el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de la enfermedad. A menudo se considera que esta filosofía es la “medicina occidental”. Sin embargo, existe un enfoque alternativo, denominado “salutogénesis”, que se centra en la promoción de la salud y el bienestar, en lugar de en la prevención, el tratamiento o la cura de las enfermedades. El término “salutogénesis”, acuñado por Aaron Antonovsky, deriva de la palabra latina «salus», que significa «salud», y de la palabra griega «génesis», que significa «origen» o «modo de formación». Gira en torno a la idea de que la salud es un continuo y abarca conceptos como una mayor sensación de bienestar, en lugar de considerar la salud como la mera ausencia de enfermedad. Hace hincapié en los factores que favorecen la salud y el bienestar humanos, más que en los que provocan patologías. La salutogénesis busca responder y explorar cómo se genera, se mantiene y se mejora la salud. Esta perspectiva tiene una gran relevancia en diversos ámbitos de la atención sanitaria, incluido el campo de la quiropráctica.
La «sensación de coherencia» (SOC) y los «recursos generales de resistencia» (GRR) son elementos fundamentales de la salutogénesis. La SOC se compone de tres elementos: comprensibilidad, manejabilidad y sentido. La comprensibilidad se refiere al grado en que se percibe que los acontecimientos tienen un sentido lógico, que existe orden, coherencia y estructura. La manejabilidad se refiere al grado en que una persona siente que puede hacer frente al problema. El sentido es el grado en que uno siente que la vida tiene sentido o significado. Es la fuerza motriz que impulsa a una persona a afrontar los obstáculos con resiliencia. Otros factores que contribuyen a un estilo de vida salutogénico son la espiritualidad, la felicidad, el humor, el apoyo social y el amor.
La quiropráctica es, por naturaleza, salutogénica, ya que se centra en potenciar la capacidad innata del cuerpo para la autocuración y la promoción de la salud.
Al analizar el SOC en el contexto de la atención quiropráctica, el componente de comprensibilidad se ve reforzado por las explicaciones claras de los quiroprácticos y por la comprensión que tienen los pacientes sobre la salud y el ’malestar’. Esto ayuda a los pacientes a comprender su estado de salud y cómo la atención quiropráctica puede contribuir a su bienestar. Los quiroprácticos suelen informar sobre la relación entre estructura y función, y sobre cómo la estructura determina la función. Esto permite al paciente tomar decisiones que influyen en su salud y le permite tomar las riendas de su propio proceso de mejora de la salud. Estas conversaciones pueden conducir a una mejora de la salud y potenciar su comprensión.
En el contexto de la capacidad de gestionar la propia salud mediante la quiropráctica, los pacientes suelen observar mejoras en su salud mientras reciben tratamiento quiropráctico y, a través de los conceptos filosóficos quiroprácticos de la inteligencia innata y la salutogénesis, comienzan a comprender más profundamente su propio cuerpo y lo que es la verdadera salud. Esto refuerza la convicción de los pacientes de que pueden gestionar su propia salud. Esto puede empoderarles para tomar decisiones saludables, como optar por un tratamiento quiropráctico de mantenimiento de por vida y otros cambios en su estilo de vida para mejorar su bienestar.
La consonancia de la quiropráctica con la salutogénesis pone de relieve su papel único en la promoción de la salud y en el empoderamiento de los pacientes para que tomen las riendas de su propio proceso de salud.
Animar a los pacientes a adoptar un papel activo en su bienestar puede aumentar su sentido de la vida. Cuando el quiropráctico escucha y ofrece información y reconocimiento sobre las experiencias pasadas del paciente, este puede empezar a comprender la interconexión entre su cuerpo y todos los sistemas que lo componen. Cuando el paciente comprenda que la verdadera salud proviene de arriba, de abajo, de dentro y de fuera (ADIO), verá el valor y la importancia de su implicación individual, así como el valor que aporta a su propia trayectoria de salud. Esta implicación puede transformar la percepción que el paciente tiene de su salud, pasando de ser un receptor pasivo de la atención a un participante activo. De este modo, se refuerza el componente de “sentido” de la SOC.
En el modelo salutogénico, los recursos generales de resistencia (GRR) representan los recursos con los que cuenta una persona para hacer frente a los factores estresantes, lo que le permite mantener o mejorar su salud. Los GRR abarcan una serie de factores, como la dotación genética, la inteligencia, la autoestima, el apoyo social, los hábitos de vida saludables (dieta, ejercicio, etc.) y las experiencias vitales coherentes. Estos recursos permiten a la persona percibir su vida como algo más manejable, comprensible y significativo.
Aunque gran parte del mundo parecía estar sumiéndose en una situación sombría y extrema, muchos quiroprácticos decidieron mantener sus consultas abiertas.
La quiropráctica se basa en el principio de trabajar con las capacidades curativas innatas del cuerpo, lo que concuerda con el enfoque salutogénico. El objetivo principal de la quiropráctica es optimizar el funcionamiento del sistema nervioso, lo que puede potenciar la autorregulación y la capacidad de curación del organismo. La quiropráctica es intrínsecamente salutogénica debido a que se centra en potenciar la capacidad inherente del cuerpo para la autocuración y la promoción de la salud. En este contexto, el quiropráctico actúa como un conducto de salud, fomentando el empoderamiento, la autonomía y la participación; esto ayuda a identificar y potenciar los GRR del paciente, lo que conduce a un mejor SOC.
La quiropráctica respalda la perspectiva salutogénica. Un enfoque centrado en el paciente crea un entorno de apoyo que valora y respeta los objetivos y preferencias de salud individuales, lo cual es fundamental para reforzar la creencia en la propia capacidad de recuperación (SOC). Esto incluye garantizar un entorno seguro e inclusivo. A través de las interacciones entre el paciente y el quiropráctico, este último puede crear un entorno social de apoyo que refuerce la confianza del paciente en su capacidad para mejorar su salud. Además, los quiroprácticos pueden explicar principios como el ADIO y la Inteligencia Innata, de modo que el paciente adquiera una comprensión más profunda de su cuerpo y de su capacidad para curarse y adaptarse. El ajuste quiropráctico también se basa en la filosofía salutogénica. Esto se debe a que el ajuste tiene como objetivo potenciar la capacidad inherente del cuerpo para curarse y mantener la salud. Al informar a los pacientes sobre estos procedimientos y su papel en la salud, los quiroprácticos pueden ayudar a mejorar su SOC y facilitar la utilización de la GRR.
Es importante saber que la mayoría de las personas están saturadas por el modelo patogénico. El quiropráctico puede crear un espacio seguro para apoyar a las personas en su camino hacia la salutogénesis. En los últimos años, hemos sido testigos de esto en numerosas ocasiones. Mientras gran parte del mundo parecía sumirse en situaciones oscuras y extremas, muchos quiroprácticos optaron por mantener sus consultas abiertas. Defendieron que las personas debían seguir realizando actividades que promovieran su salud, incluida la atención quiropráctica. Los quiroprácticos empoderan a sus pacientes y les enseñan que sus cuerpos poseen una notable capacidad innata para adaptarse, repararse y curarse.
Otra forma en que los quiroprácticos pueden promover el modelo salutogénico es a través de cómo responden a las preguntas médicas que les plantean los pacientes. Por ejemplo, a menudo se les pregunta a los quiroprácticos cuál es su opinión o qué recomiendan respecto a las vacunas infantiles. Podría decirse que dar consejos médicos sobre la vacunación queda fuera del ámbito de la quiropráctica. Sin embargo, esto brinda una oportunidad para enseñar la filosofía quiropráctica y la perspectiva salutogénica. El quiropráctico suele explicar que no puede aconsejarles sobre si deben vacunar a sus hijos, pero que tanto las infecciones como las vacunas conllevan el riesgo de causar daños a algunas personas en determinadas situaciones. Independientemente de la decisión que tomen los padres, deben ser proactivos a la hora de tomar medidas que promuevan la salud de su hijo, como llevarlo a revisiones y ajustes periódicos según sea necesario. Esto les dará la mejor oportunidad de adaptarse con éxito a las enfermedades y las toxinas. Al responder de esta manera, el quiropráctico no solo se ha “mantenido dentro de su ámbito de competencia”, sino que también ha proporcionado al paciente un marco de referencia salutogénico.
La consonancia de la quiropráctica con la salutogénesis pone de relieve su papel único en la promoción de la salud y en el empoderamiento de los pacientes para que tomen las riendas de su propio proceso de salud. Al integrar la perspectiva salutogénica en su esencia, la atención quiropráctica se erige en encarnación de esta filosofía orientada a la mejora de la salud, contribuyendo al objetivo general de lograr una salud y un bienestar sostenibles.