Tres formas de activar tu potencial de sanación interior
Llevar una vida saludable y en armonía integral puede resultar todo un reto en el mundo tóxico y acelerado de hoy en día. Sin embargo, puedes activar tu «sanador interno» para que te ayude a reparar el daño causado a tu cuerpo, tu mente y tu espíritu.
Uno de los principios de una visión vitalista de la salud es que el cuerpo es un organismo capaz de curarse y organizarse por sí mismo. Está diseñado para funcionar correctamente cuando se le trata bien y se le proporcionan los recursos adecuados.
En su interior reside una inteligencia innata, que es como tu propio médico interno. Tu inteligencia innata trabaja sin descanso día tras día para mantener el equilibrio natural de tu cuerpo (homeostasis) y mantenerte sano.
Tómate un momento para admirar lo que tu inteligencia innata hace por ti cada día, sin que tengas que siquiera pensar en ello:
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Tu corazón late unas 110 000 veces al día para llevar nutrientes y vitalidad a todos tus órganos, tejidos y células.
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Tus pulmones respiran hasta 30 000 veces al día para suministrar oxígeno vital a tu organismo.
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Tus más de 700 músculos trabajan constantemente para que puedas moverte, bailar y sonreír.
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Tu cuerpo elimina, repara y regenera sus 37,2 billones de células aproximadamente cada seis meses.
Tu inteligencia innata se esfuerza tanto por ti y pide tan poco a cambio. ¡Este médico que llevas dentro es realmente un profesional poderoso y sabio!
Cuando valoras y confías en el mecanismo de curación interno de tu propio cuerpo, te darás cuenta de que lo tratas con más respeto, ya que buscarás actividades que mejoren tu salud en lugar de medicamentos que solo alivien los síntomas.
A continuación te presentamos tres formas de potenciar al instante la capacidad de autocuración de tu cuerpo y activar tu «médico interno».
Cuida tu mente.
Tus pensamientos provocan un efecto fisiológico en tu cuerpo. Los pensamientos estresantes relacionados con la ira, la impaciencia y la frustración estimulan la liberación de hormonas perjudiciales, como la adrenalina, el cortisol y la norepinefrina. Los pensamientos positivos generan hormonas beneficiosas para la salud, como las endorfinas, que te hacen sentir bien y se estimulan mediante el ejercicio.
Crea una rutina sencilla para gestionar el estrés y limpiar tu mente de negatividad, como la meditación o el ejercicio diario. Incluso una breve meditación de 5 minutos puede servir como una “ducha mental”, que te deja la mente fresca y renovada, y la libera de la negatividad tóxica que se ha acumulado a lo largo del día.
Cuida tu alimentación.
Cuando llenas tu cuerpo de alimentos muy procesados y con escaso valor nutricional, le estás pidiendo a tu «médico interno» que trabaje más horas por menos sueldo. ¡Al final, puede que se rebele y se declare en huelga!
¿Por qué no ayudas a tu «médico interior» y alimentas tu cuerpo con alimentos ricos en nutrientes, como fruta fresca, frutos secos y verduras ecológicas? Evita las toxinas, como el azúcar blanco, la cafeína, las grasas saturadas y el consumo excesivo de alcohol.
Como afirma la experta en nutrición Cyndi O’Meara, de Changing Habits: “Más del 60 % de las muertes que se producen hoy en día en el mundo se deben a enfermedades relacionadas con la alimentación. Eso significa que, en mayor o menor medida, más de la mitad de la población mundial se está matando a sí misma con lo que come. Es hora de cambiar y de utilizar la comida para sanar, y no para hacer daño”.”
Cuida tu sistema nervioso.
Tu sistema nervioso desempeña un papel importante en tu salud, ya que es el controlador principal de todos los sistemas y funciones de tu cuerpo. En el útero, las células precursoras de tu sistema nervioso fueron las primeras en formarse, sentando las bases para todas las funciones futuras (y, por lo tanto, para tu bienestar). Dado que tu columna vertebral alberga tu sistema nervioso, una alineación adecuada de la misma es imprescindible para el funcionamiento normal y saludable de tu cuerpo.
Minimiza los efectos perjudiciales de la vida moderna en tu columna vertebral con ejercicio diario, yoga, una postura correcta y, sobre todo, ajustes quiroprácticos. ¡Cuida tu cuerpo y él te cuidará a ti!
Las emergencias sanitarias se atienden adecuadamente en los hospitales y en la consulta de tu médico, pero, en lo que respecta a tu bienestar diario, tu propia salud depende de ti y de tus decisiones. La verdadera salud viene de dentro.